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junio 12, 2019
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Cómo pedir una disculpa

Cuando se ha fallado en el cumplimiento de un pacto explícito o implícito suele aparecer una sensación incómoda conocida con el nombre de culpa. Son la culpa y la reflexión consciente de la misma las que generan el impulso de pedir perdón. Sin embargo, no siempre se cuenta con los recursos y la información para hacerlo de una manera asertiva.

John Gottman, titular del “Laboratorio del Amor” en EEUU, propone los siguientes pasos para recobrar la confianza del otro después de haber cometido un error. El camino es útil para una traición amorosa o para cualquier otra situación.

  1. Reconocer la falta. No ponerse a la defensiva ni justificar la conducta. Aunque se perciban circunstancias que dieron lugar a la traición, al final de cuentas la persona tomó una decisión y “toda persona adulta es dueña de sus acciones” (Gottman, 2013).
  2. Reconocer el daño. Además de la acción, hay que hacer acuse de recibido de los sentimientos de la otra persona. Por ejemplo: “Comprendo tu enojo”, “comprendo tu dolor”. Este punto requiere empatía y humildad para poder privilegiar el punto de vista y la situación de la persona afectada.
  3. Responder a las preguntas con honestidad. La parte afectada tendrá duda respecto a por qué y cómo se cometió la falta. Es importante responderlas con la verdad. Sólo hay una excepción, en el caso de las infidelidades, deberán contestarse todas las preguntas excepto las inquietudes de las conductas sexuales propiamente dichas. No es necesario tener esta información, sólo provocaría verborrea mental. En cambio, las demás preguntas ayudan a confiar nuevamente en la persona que falló.
  4. Modificación de la conducta. Si se está pidiendo una disculpa es importante frenar aquella conducta que hizo daño. No tiene sentido un nuevo compromiso si no se está dispuesto a cumplir los acuerdos.
  5. Comprender por qué se falló. Este punto implica un examen de conciencia para la persona que falló e identificar las razones permitirá corregir esa conducta. No se trata de culpar al afectado, sino de ver cuáles son las áreas de crecimiento en potencia. Ejemplo: “veo que necesito organizarme mejor con mis finanzas y no comprometerme a pagar algo que no está en mis posibilidades”.
  6. Aceptar y decir por qué se quiere continuar la relación. Ninguna relación debería ser una obligación, el identificar claramente cuál es el valor de ese vínculo ayuda tanto a la parte afectada como a la persona que falló para refrendar su compromiso.
  7. Poner un alto costo si se vuelve a cometer la falla. Es importante acotar el efecto de la disculpa y establecer cuáles serán las consecuencias si se vuelve a fallar. En el ejemplo de la infidelidad, una siguiente vez representaría el fin de la relación.
  8. Plantear una nueva relación. Un proceso de reconciliación puede ser una excelente oportunidad para replantear la relación y decidir cuáles van a ser los términos y los nuevos acuerdos. Es importante que ambas partes se comprometan a cumplirlos y también habría que estar conscientes que, la parte afectada, tardará un tiempo en volver a confiar.

Con paciencia, honestidad, congruencia, responsabilidad y disposición se puede recuperar la confianza. No será un proceso sencillo, pero puede llegar a fortalecer la relación y ayudar a las partes a crecer.

Fuentes:

Gottman, John y Nan Silver, ¿Qué hace que el amor perdure? Paidós, 2013.

Camps, Victoria. El gobierno de las emociones. Herder, 2012.

Alejandra Lopez
Alejandra Lopez
Directora del Instituto del Desarrollo Óptimo, especialista en Educación y Felicidad.
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