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La medicina más valiosa jamás desarrollada

Cuando éramos pequeños, a la mayoría de nosotros no tenían que decirnos que debíamos hacer ejercicio porque, como niños que éramos, teníamos la suficiente energía para correr de un lado para otro todo el día. De hecho, tanto en primaria como en secundaria, la clase favorita de mis compañeros siempre fue la de educación física. No obstante, el paso de los años tiene su costo y conforme vamos creciendo nuestros niveles de energía naturalmente van disminuyendo y junto con el hecho de que que en la actualidad la gran mayoría de oficios y profesiones se desempeñan en oficinas o desde casa (como es el caso ahora debido a la contingencia sanitaria), nuestra actividad física también se ha visto limitada y con ello, los grandes beneficios que traía consigo.

A pesar de ello, todos hemos oído en innumerables ocasiones que si queremos cuidar nuestro corazón o bajar de peso lo que debemos hacer es algo de ejercicio y de preferencia unos 30 minutos al día. Pero, aunque es cierto, creo que esta forma de presentárnoslo ha provocado que la perspectiva pública con respecto de la actividad física se haya vuelto más de “Tengo que hacer ejercicio para no enfermarme” que de “Quiero hacer ejercicio porque me ayuda a sentirme bien”. Para ayudar a aliviar un poco esta injusticia, hoy quiero compartirles que, aunque es una excelente forma para cuidar nuestro sistema cardiovascular y mantener nuestro peso a raya, este par de factores son sólo la punta del iceberg de una serie de efectos casi milagrosos que la actividad física constante puede brindarles a nuestros cuerpos y a nuestras mentes. De hecho, son tan grandiosos que en el ejemplar de septiembre de 2016 de la revista TIME, el Dr. Mark Tarnopolsky mencionó que: “si existiera una píldora que hiciera para la salud humana todo lo que el ejercicio hace, probablemente sería la medicina más valiosa jamás desarrollada”. Así que a continuación les compartiré los principales efectos positivos que el ejercicio tiene para ofrecernos:

Incremento de la capacidad de aprendizaje y concentración: En la antigüedad, cuando nuestros ancestros aún era homínidos nómadas, los únicos momentos en que nuestra actividad neuronal se incrementaba era cuando empezábamos a realizar movimientos complejos, tales como los que eran necesarios para cazar con éxito una presa o escapar de un depredador. Por supuesto, ya no tenemos la necesidad de cazar, sin embargo, muchas de sus secuencias biológicas siguen estando activas dentro de nosotros. Por esa razón, el hacer movimientos complejos o intensos es una señal para el cerebro que algo importante está pasando en nuestro entorno y debe no sólo poner mucha más atención de lo usual a lo que sea que esté pasando afuera, sino que además se ve en la necesidad de incrementar su capacidad de retención de memoria por si llega a ocurrir algo que pudiera ser de útil recordar más adelante. Gracias a esto, el hacer ejercicio mejora significativamente nuestra capacidad de aprendizaje y concentración ,incluso aún tiempo después de haberlo realizado, ya que estos mecanismos no se desactivan inmediatamente. Sus efectos son tan notables que incluso el Departamento de Educación de California ha obtenido estadísticas constantes que muestran que los alumnos con mayores puntajes de aptitud física suelen tener también mayores puntajes en sus exámenes académicos que los demás.

Atenúa la ansiedad y la depresión: Hacer ejercicio genera endorfinas tales como la dopamina o la serotonina, neurotransmisores responsables de nuestra sensación de felicidad y bienestar, las cuales resultan una excelente forma de contrarrestar aquellas dos condiciones. Por otra parte, hacer ejercicio nos ayuda a despejar la mente debido al nivel de concentración que requiere, esto a su vez permite salir del ciclo de pensamientos y emociones negativas que acompañan naturalmente a la ansiedad y a la depresión.

Control del estrés: Además del efecto de las endorfinas en el cerebro y el efecto natural de relajación que viene con el cansancio de realizar una actividad física, el ejercicio también tiene un gran impacto en la mejoría y concientización de nuestra capacidad respiratoria, la cual es responsable -además de mantenernos vivos- de regular y estabilizar algunos procesos naturales del cuerpo, incluido el de la liberación de cortisol en el cuerpo, el cual es la principal hormona relacionada con el estrés. Por ello, el ejercicio es útil para mejorar nuestra capacidad de manejar de una manera más razonable y consciente posibles situaciones o conflictos futuros. Además de todo, el efecto catártico de la actividad física ha sido calificado en numerosas ocasiones como “sumamente satisfactorio”.

Mucha mayor energía física y mental: Hacer ejercicio incrementa los niveles de mitocondrias en el cuerpo, las cuales son los organelos responsables de la producción de energía para nuestras células y, por lo tanto, para nosotros. De esta manera, entre más mitocondrias tenemos, más energía produce nuestro cuerpo y más animados nos sentimos en consecuencia. Por otro lado, la energía mental aumenta porque el cuerpo empieza a metabolizar de mejor manera la glucosa, la cual funge como la principal fuente de energía en el cerebro. En consecuencia, las funciones neuronales se vuelven más eficientes resultando en una mayor energía y claridad mental.

Por supuesto, aún estos tres grandes ejemplos son sólo algunos de los beneficios que conlleva hacer un poco de actividad física. Siendo conscientes de ellos probablemente podremos pasar de asociar el ejercicio a una obligación forzada para dar paso a la idea de que puede ser divertido y sumamente beneficioso. ¡Y estar en contingencia no es razón para no hacerlo! Ya que en internet existen miles (sí, miles) de tutoriales y rutinas de todo tipo de actividades para realizar en casa, desde yoga hasta movimientos de alta intensidad. Finalmente, es bien sabido que los grandes cambios de vida siempre empiezan con pequeños cambios de rutina, así que ¿por qué no empezar con el área que, en proporción al esfuerzo requerido, tiene los más grandes beneficios para el ser humano?

Yves Miguel Silva González
Yves Miguel Silva González
Un joven que cree que la vida puede ser maravillosa si nos atrevemos a tomar la responsabilidad de nuestro ser a través de nuestra mente, cuerpo y emociones.
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